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Sistema musculoesquelético

Sistema musculoesquelètic

Sistema musculoesquelético

Nuestro sistema musculoesquelético está formado por huesos, músculos, tendones, articulaciones, ligamentos y fascias y está coordinado por el sistema nervioso, asegurando el correcto equilibrio del cuerpo.

Este sistema se puede lesionar a través de traumatismos, cirugías, estrés mecánico, postural, psicológico o emocional. Debido a estas situaciones se pueden generar alteraciones y lesiones tisulares, como pueden ser los dolores de espalda, trastornos articulares y tendinosos, neuropatías y lesiones traumáticas o deportivas.

El objetivo del tratamiento es restablecer el movimiento y recuperar la función de la estructura afectada. Me baso en la exploración, diagnóstico y razonamiento clínico para buscar el origen del problema y plantear un tratamiento. Las herramientas que utilizo para tratar estas afecciones son la terapia manual y el ejercicio terapéutico.

Las disfunciones más habituales que me encuentro en la consulta son:

Molestias funcionales viscerales

Las vísceras son los órganos que se encuentran dentro de las cavidades del cuerpo, están unidas a través de fascias y ligamentos. Esta unión permite una relación íntima entre las estructuras músculo-esqueléticas y las vísceras.

Por ejemplo, un paciente puede presentar dolor en la zona lumbar que puede venir por problemas en el colon o dolor en la zona costal derecha produciendo una alteración en el hígado. Esto se debe a la relación nerviosa y ligamentosa entre las vísceras y otras estructuras del cuerpo.

El objetivo del tratamiento es restablecer el movimiento correcto de la víscera y así recuperar su función.

Me baso en la exploración, diagnóstico y razonamiento clínico para buscar el origen del problema y plantear un tratamiento. Las herramientas que utilizo para tratar estas afecciones son técnicas de terapia manual muy suaves y consejos de hábitos saludables.

Las disfunciones más habituales que me encuentro en la consulta son:

Molestias funcionales viscerales

Sistema visceral

Suelo pélvico

Suelo pélvico

El suelo pélvico es el conjunto de músculos situados en la parte inferior de la pelvis y participan en el correcto funcionamiento urinario, sexual, del tráfico fecal y del parto. El embarazo, el parto, una mala postura, algunas cirugías pélvicas o la práctica de deportes de impacto son algunos de los factores de riesgo que aumentan la probabilidad de provocar disfunciones del suelo pélvico afectando de forma importante la calidad de vida de las personas que lo padecen.

El objetivo del tratamiento es mejorar las molestias, restablecer la funcionalidad del órgano afectado y trabajar en la prevención de disfunciones del suelo pélvico.

Para tratar estas afecciones utilizo técnicas manuales de osteopatía y fisioterapia, ejercicios abdominales hipopresivos, ejercicios perineales, electroestimulación muscular y técnicas comportamentales.

Las disfunciones más habituales que me encuentro en la consulta son:

En el embarazo, en el cuerpo de la mujer se producen una serie de cambios fisiológicos a nivel postural, abdominal, pélvico y perineal repercutiendo en el sistema musculoesquelético, digestivo y urogenital. En ocasiones pueden aparecer problemas como la ciática, hemorroides, acidez digestiva y afectación venosa o linfática.

Con técnicas manuales respetuosas y seguras se acompaña a la mujer para facilitar la adaptación de su cuerpo a estos cambios físicos y biomecánicos.

Sistema linfático

Nuestra circulación consta de un sistema cerrado de arterias y venas y un sistema semiabierto, el sistema linfático. Para asegurar un correcto funcionamiento, estos sistemas deben estar en equilibrio uno con el otro.

El cuerpo, a través del drenaje linfático, elimina los elementos de desecho del metabolismo. Esta eliminación de productos innecesarios, junto con el transporte de elementos nutritivos, se realiza en los vasos linfáticos. Estos canales linfáticos actúan junto con las venas para regular el equilibrio intersticial entre los diferentes tejidos. El desequilibrio de alguno de estos dos sistemas produce un edema.

La aparición de esta afectación puede estar acompañada de sensación de pesadez en la zona afectada, rigidez articular y síntomas a nivel de la piel (disminución de la flexibilidad, dolor, aumento de temperatura cutánea y enrojecimiento).

El objetivo del tratamiento es conducir el líquido filtrado, con prudencia, hacia las regiones en las que la circulación linfática no es capaz de asegurar la reabsorción y la evacuación.

Durante la primera visita se realizará un diagnóstico diferencial de los diferentes tipos de edema para poder aplicar el tratamiento más adecuado. Las herramientas que utilizo para tratar estas afecciones son el drenaje linfático manual, la terapia de compresión a través de vendajes o medias de compresión, tratamiento de la cicatriz, pautas para el cuidado de la piel y ejercicios activos específicos.

Algunas de las principales indicaciones son:

Sistema linfático

Drenatge limfàtic
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